Hace siete años, días más, salía de Montevideo con un firme convencimiento, era "zurdo", el equivalente a ser "rojo" en España. Provengo de una típica familia de clase media baja, trabajadores de sol a sol, e históricamente más inclinados hacia la derecha moderada que hacia la izquierda. Fui el primer universitario de mi familia, y con 18 años, viviendo a 150 kilómetros del hogar paterno, refugié mis primeros días de vida independiente en el Centro de Estudiantes de Ingeniería, declarado formalmente apolítico, pero compuesto en su totalidad por compañeros de ideología marcadamente izquierdista. Con ellos me forjé políticamente, milité y planeé cientos de revoluciones, canté canciones revolucionarias al tañir de una guitarra, durante una oscura noche de ocupación de nuestra querida Facultad. Soñé con nuestros heroes universitarios, que con las manos desnudas de armas se enfrentaron una y otra vez a las fuerzas de la dictadura represora, y asi, 8 años después, comencé esta, mi nueva vida, convencido de mi realidad socialista. En España poco pude progresar en mis convicciones políticas, me he econtrado con una izquierda primermundista, al socialismo, tal y como lo vemos los americanos (si, los uruguayos también somos americanos, los malos son los yankees), no le va el primer mundo y firme prueba de ello es el Partido Socialista Obrero Español, es dificil creer que estos señores, tan acostumbrados a las comodidades del capital, puedan ser los líderes del proletariado, los defensores de la clase obrera. Por otro lado, me enteré que en esta España tan dividida, había muchos partidos socialistas, y luego estaban los demás partidos de izquierdas, más preocupados a veces en oponerse a todo lo que se mueva, que en sacar verdadero provecho para sus representados. Es cierto que los líderes socialistas americanos, no lo estan haciendo mucho mejor, la clase obrera de muchos países ve como, después de tantos y tantos años de gobiernos de derechas, de tantas y tantas expoliaciones vergonzosamentes públicas, de tantos gobiernos oligarcas y corruptos, empiezan a ganar terreno los líderes de la izquierda, pero, incapaces de dar vuelta a la tortilla, se suman, como uno más en la lista, a sus antecesores. Caudillos, líderes, revolucionarios, parece que ya no existen, parece que los pueblos estan condenados a ser gobernados por unos representantes que no les representan, sin encontrar un referente al que seguir. No es de extrañarse pues, el hecho feaciente de que las nuevas generaciones no se vean interesadas por la política, ya que el principal motor de esta, el creer, el luchar por un ideal, el seguir el camino trazado por esos pocos iluminados que, elegidos por el pueblo, se elevan por encima de sus iguales para dirigirlos hacia el futuro, cada día se ve más defraudado por quienes pretenden o deberían ocupar el lugar de estos líderes. Utopía, seguro, es una utopía pensar que estos prohombres todavía existen, la revolución no a muerto, pero agoniza, de hambre en Latinoamérica, o de SIDA en África o simplemente, de tristeza, en todo el mundo. Pero amigos, creedme, cada uno de nosotros es un revolucionario, un ser elegido para grandes cosas, un lider en si mismo, capaz de cambiar el mundo que le rodea, basta con creerlo, animaros, creed, romped los estandartes políticos, la cadenas que os atan, decidid cual es vuestra verdad y luchad, luchad por ella hasta el agotamiento, y cuando esteis agotados, recobrad el aliento y volved a la lucha. Revolución no es votar a la izquierda, revolución no es campar por una selva con uniforme guerrillero, revolución es tener unos ideales que no se conforman con lo que hay y estar dispuesto a dar la vida por conseguirlos.
Luchad, la Revolución, por el pueblo y para el pueblo, aún es posible ...
¡¡¡ Viva la Revolución !!!
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