sábado, 27 de enero de 2007

Círculo vicioso ...

O historia de como la pescadilla se muerde la cola ... en los últimos años se ha dado un incremento importante en la delincuencia y una paulatina pérdida de respeto por los cuerpos de seguridad del estado, en el caso de España, Policía, Guardia civil y cuerpos autonómicos. En la actualidad, los pequeños delincuentes, arrebatadores, descuidistas, ladrones de mercado, timadores de poca monta y demás, son visitantes frecuentes de los calabozos de nuestra policía, lamentablemente, en gran parte de los casos, vuelven a salir a la calle tan rápidamente como entraron, y luego de costarle un buen dinero a los contribuyentes, están otra vez al acecho de estos, para su beneficio y naturalmente, nuestro pesar. La culpa no es de la policía, no es porque esta sea mala cumpliendo sus funciones, coincidirán conmigo que no es un trabajo bien pagado, poco cómodo por lo general, y con los tiempos que corren, es más fácil terminar en el pavimento con un tiro o atropellado por un vehículo a la fuga, que haciendo una carrera brillante y retirándose con honores. Los polis de las películas no existen, los de verdad se mueren cuando les disparan a boca jarro, sufren cuando les abren la cabeza o les arrancan alguna parte de su cuerpo con un cuchillo o de un mordisco, sus mujeres sufren porque no saben cuando caerán y nosotros, nosotros solo nos quejamos de que no hacen su trabajo, o les odiamos profundamente cuando nos meten una multa o nos dicen que no podemos pasar de una determinada zona. Pensad en que si están ahí, no debe ser por otra cosa que por vocación de servir, de ser útiles a una sociedad que les ha perdido el respeto, y para colmo, cuando jugándose el pellejo muchas veces, pillan al maleante de turno, la ley, o la interpretación de esta que hacen los magistrados, les defrauda, les estafa, poniendo a los delincuentes una y otra vez en la calle. Tal vez deberíamos poner la mira de nuestras quejas en quienes los sueltan desde la comodidad de un estrado, y no en quienes los detienen jugándose el cuello en una helada noche de invierno, en el más inhóspito de los poblados, sabiendo que tal vez, todo sea para nada. Imaginaos que en vuestro trabajo, todo los días redactarais el mismo informe, para que vuestro jefe lo extraviara y tuvierais que repetirlo, dos o tres veces al día, para que finalmente todos los días, el informe llegara tarde a dirección. Imaginaos que cada tanto, veis a alguno de vuestros compañeros mirararos con desaprobación y les escucháis decir por lo bajo ... "para un miserable informe que tiene que hacer ... y nunca lo presenta a tiempo" ... desalentador verdad?
Desde aquí, mi humilde homenaje a nuestros policías (aunando en esta palabra a los miembros de todos los cuerpos) y mi más sentido agradecimiento, a los que, cumpliendo con su deber, aún sabiendo que tal vez, todo el sacrificio será en vano, salen a nuestras calles a arriesgar el pellejo ...
GRACIAS

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